[Intro] La calle dormía bajo las estrellas, un gato cruzaba junto al callejón. Dejé las gardenias frente a tu puerta y apoyé la guitarra contra el corazón. [Verse 1] La primera nota salió temblando, la segunda quiso volver a caer. Una ventana vecina se abrió, alguien pidió silencio desde un tercer nivel. Pero seguí mirando tu balcón, el hierro oscuro, la maceta de azul. La cortina blanca se movió lentamente y apareció tu rostro detrás de la luz. [Pre-Chorus] No sabía cantar sin miedo, no sabía qué ibas a decir. Pero aquella noche comprendí que una canción también puede pedir permiso para existir. [Chorus] Esta es la primera serenata, la que aprendió tu nombre al nacer. No trae promesas para toda la vida, solo esta noche y lo que puedo ofrecer. Esta es la primera serenata: si quieres escucharla, cantaré. [Verse 2] Apoyaste los brazos sobre la baranda, con una sonrisa difícil de ocultar. Preguntaste bajito: “¿La escribiste tú?”. Yo desafiné al querer contestar. Tu madre apareció detrás de la puerta, tu hermano pequeño comenzó a aplaudir. El barrio entero parecía despierto, pero yo solo te escuchaba reír. Tomaste la rosa que estaba en el suelo, la levantaste hacia la luz del farol. “No cantes tan fuerte”, dijiste riendo, “canta más cerca de tu corazón”. [Chorus] Esta es la primera serenata, la que aprendió tu nombre al nacer. No trae promesas para toda la vida, solo esta noche y lo que puedo ofrecer. Esta es la primera serenata: si quieres escucharla, cantaré. [Instrumental Break] [Bridge] Mucho después habría grandes teatros, trenes, hoteles, distancia y error. Pero todo empezó en aquella banqueta, sin otra riqueza que una canción. La madera que hoy sostiene mis años era nueva aquella noche de abril. Dentro escribiste, cuando pude subirla: “Que nunca tu voz te aleje de ti”. [Build-up] Tu ventana abierta. La rosa en tu mano. Mi voz sin pasado. El mundo empezando. [Final Chorus] Esta es la primera serenata, la que jamás terminó de sonar. Vivió en los trenes, detrás de los focos, en cada silencio que no supe explicar. Esta es la primera serenata, antes del orgullo, antes de partir. Bajo tu ventana aprendí a cantar; lejos de ella aprendí a perderte a ti. Esta es la primera serenata, sencilla, imperfecta, de verdad. Tú sostienes la rosa en el balcón… y por un instante no existe nada más. [Outro] La calle respira bajo las estrellas. Tu ventana permanece abierta al fin. Una guitarra joven repite cuatro acordes, los mismos que un anciano volverá a tocar allí. La primera canción nunca terminó. Solo aprendió a viajar. Desde una ventana abierta en abril hasta otra que quizá se vuelva a abrir al final.